viernes, 2 de noviembre de 2012

Tan solo ella


‘’ Aún reacciona ante ella como un niño, tómelo con sentido del humor’’, le dijo. Se encontró con Lisa a la salida del trabajo. Ella llevaba un saco rojo que combinaba perfectamente con el color rubio de sus cabellos. Con las manos húmedas, el cabello un poco despeinado y el corazón a punto de salir de su pecho, llegaron a casa un poco tarde. Mamá lo esperaba con la comida hecha y la frase de todos los días: ‘’ ¡Caray, te ves horrible!’’. Tan solo esperaba que su madre no dijera más nada; sin embargo, ella volvió hacer lo que él ya se imaginaba: el disgusto que tenía sobre la casa; ‘’ ¡le parece muy judía!’’, dijo;  criticó su cambio de apellido y por último lo callo cuando quiso defenderse, todo en menos de 30 segundos. En la mesa todos comían; con la mirada fija en los ojos de Lisa, la hipocresía y el timbre de voz tan alto que la caracterizaba y las manos sobre el mantel, la madre y  sus comentarios estaban dispuestos a convertir a su hijo en la especie más avergonzada en ese momento. Primero, mencionó que se estaba quedando calvo igual a su padre, enseguida, sobre su pelo rojo cuando era niño y mientras lo hacía no dejaba de darle ordenes. ‘’Agarra pan con mantequilla’’, le ordeno. 
Todo iba por buen camino, hasta que la madre pregunto: ¿Donde trabajas Lisa? Esta pregunta cambio la perspectiva de la anciana gritona: Lisa a parte de trabajar en una firma publicitaria tenía tres hijos. Esta noticia no le gusto a la madre y de pronto él quiso intervenir: ‘’Estuvo casada’’, dijo y la madre lo interrumpió con una orden ‘’ Cómete tu postre’’, él sumiso accedió. Se cogía la cabeza en muestra de preocupación, pues las actitudes que mostraba su progenitora no le eran muy favorables. Al terminar la cena, Lisa y la madre se sentaron en la sala a ver el álbum de fotos y como era de esperarse la madre volvió a avergonzarlo. Él se puso las manos en la cabeza de desesperación por los comentarios de su madre y se paró para despedirse de ella. Mientras Lisa estaba en el baño, él y la madre hablaron. Ella no quería que él se casase con Lisa para la madre solo los astronautas se podrían casar con una rubia con tres hijos.
Él regresa, de nuevo, derrotado por su propia madre, indignado, cansado y preocupado a contarle al doctor la nueva pesadilla que otra vez ella ocasiono.   
    

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